No te preocupes por los rechazos, compadre.
Llevo 25 cigarrillos esta noche
y cerveza ni te digo.
El teléfono sólo ha sonado una vez:
número equivocado.
Por motivos de la vida, motivos que no podemos entender, que simplemente no tienen explicación.
Existen miles de historias como la de él. Demasiado dolorosas, demasiado irreales. De nuestros perros, nuestra familia. Tal vez el único consuelo de aquellos que han pasado por esto, es saber que hicieron todo lo posible para que sus mejores amigos tuvieran una hermosa vida.